Hay una edad, entre los ocho y los once años, en que los niños y niñas comienzan a oler un poquitín mal y las mamás se preguntan: ¿los niños pueden usar desodorante? Justo en esa edad, los niños entran a la pubertad y una de las señales de esta nueva etapa es que comienzan a transpirar con mal olor.

¿Porqué sucede esto? ¿Qué cambia dentro de ellos para que, de un día a otro, pareciera como si cargaran bajo su axila una cebolla partida a la mitad? ¿Pueden usar desodorantes o es malo para su salud? Sigue leyendo y sabrás las respuestas a estas preguntas.

¿Los niños pueden usar desodorante?

Primero daremos un breve repaso del proceso de sudoración en los humanos:

  •  La transpiración consiste en eliminar agua por los poros de nuestra piel con el objetivo de regular la temperatura corporal y eliminar toxinas en menor medida.
  • Sudamos cuando hace mucho calor, pero también cuando estamos nerviosos, asustados o cuando hacemos actividad física.
  • La sudoración es una función que está regulada por el sistema nervioso central y consiste en un líquido inoloro e incoloro que sale por nuestra piel compuesto por agua, sales minerales y toxinas.

Los humanos poseemos dos tipos de glándulas productoras de sudor

  1. ECRINAS: están diseminadas por todo nuestro cuerpo, pero se encuentran en mayor cantidad en palmas de manos, pies y en la parte frontal de la cara. Poseemos alrededor de 2 a 4 millones repartidas por todo el cuerpo, unas 600 por centímetro cuadrado de piel. Son como una especie de espaguetti muy fino y enrollado que están bajo la epidermis y desembocan en nuestra piel por medio de un orificio milimétrico llamado poro. En condiciones normales de reposo podemos excretar un litro de sudor y en situaciones de extremo ejercicio, hasta ¡10 litros! El mal olor, por ejemplo de los pies, no es por culpa de las glándulas ecrinas sino más bien debido al material del calzado que usamos, a la obscuridad que prevalece en la zona, a que usamos diario los mismos zapatos, a que no hay una adecuada limpieza, a la presencia de hongos, etc.
  2. APOCRINAS: también son como un espaguetti fino y enrollado bajo la piel, pero comparten el “canal de salida” con las glándulas sebáceas. Por lo tanto el poro de las glándulas apocrinas excretará sudor mezclado con grasa o sebo corporal. Los seres humanos nacemos con las glándulas APOCRINAS por todo nuestro cuerpo, pero cuando se entra a la pubertad, estas se concentran en mayor cantidad como si “caminaran” y se re-agrupan en ciertas zonas: bajo las axilas, en el conducto auditivo externo, en los párpados, en la comisura labial y en el periné. Estas glándulas son las responsables del mal olor corporal y no porque el agua que sale por ellas huela mal, sino que, en concreto bajo la axila y periné, las condiciones de humedad, obscuridad y pliegue favorecen la presencia de bacterias que al ponerse en contacto con la transpiración producen una reacción química, fermentando el sudor y convirtiéndolo en ácido “trans-3-methilexaÓnico”. Este ácido es el responsable de ese olor tan característico y desagradable en la axila humana y de ese olor a “sucio” en la zona de las ingles, así como de ese olor a “carne humana” cuando no nos lavamos bien la cara y las orejas.

Durante la adolescencia y edad adulta el olor de la traspiración es más fuerte, durante la vejez el olor decrece.

En conclusión: cuando los niños comienzan a tener mal olor corporal de un día para otro significa que están entrando a la pubertad. Ya no olerá más a bebé y tendrá que aumentar su rutina de aseo personal. Deben ser muy cuidadosos en lavar bien, con agua y jabón, axilas, zona púbica (ingles y periné), cara y orejas.

Y será el momento de usar desodorante y procurar usar ropa hecha con fibras naturales.

¿Los niños pueden usar desodorante? algunas consideraciones importantes

Ya hemos dicho que los niños que entran a la pubertad sí pueden usar desodorante, pero es importante que tomes en cuenta que las grandes marcas transnacionales, fabricantes de productos de aseo personal como jabón, shampoo, antitraspirantes, cremas y dentríficos, han ido añadiendo a sus fórmulas novedosos químicos que permiten que el producto dure mucho tiempo en los anaqueles y después en tu hogar (conservadores como los parabenos); bactericidas para eliminar cualquier bacteria que pueda crecer dentro del envase o bien para neutralizar las bacterias que viven en nuestra piel (bactericidas como el triclosán); fijadores, colorantes y aromatizantes artificiales para hacer más atractivo a los sentidos el producto (VOC que son inhalados y absorbidos por nuestra piel) o químicos como el aluminio que, en el caso de los antitraspirantes, forman un tapón sobre los poros de la axila que impide o bloquea de forma artificial el proceso de sudoración humana.

Aún no podemos conocer el impacto o las consecuencias en la salud humana acerca del uso indiscriminado de estos químicos ya que muchos de ellos son de reciente aparición. Lo que sí es un hecho es que, mientras los científicos tratan de encontrar estas respuestas, ciertos tipos de cáncer se comportan hoy en día con patrón epidémico (como el cáncer de mama) o bien los índices de asmáticos y de alérgicos crecen sin control día a día.

Los problemas de fertilidad van en aumento así como situaciones en los niños que antes no eran tan comunes como el autismo y el déficit de atención.

Afotunadamente grupos ambientalistas de todo el mundo están llevando a cabo sus propios estudios y están presionando a los gobiernos para que regulen y vigilen los químicos tóxicos que los grandes fabricantes incluyen en sus fórmulas.

Una muy buena noticia para los consumidores es que en diciembre del 2013 la FDA obligó a los fabricantes (principalmente de jabones y shampoos) que incluyen en sus fórmulas el bactericida TRICLOSAN, a que debatan con pruebas las pruebas que la FDA tiene acerca de que están haciendo resistentes a las bacterias en lugar de eliminarlas y los antibióticos normales ya no están haciendo efecto en los humanos o de lo contrario deberán eliminarlos a más tardar el 2018.

Cómo elegir el desodorante de los niños

Las amas de casa somos, en general, las que tomamos la decisión de compra de qué marcas y productos llevaremos a nuestro hogar para su uso diario.

No podemos tomar la decisión de compra basadas en la publicidad, en el olor, color o belleza del empaque.

Tenemos que aprender a leer las etiquetas y conocer acerca de los ingredientes presentes en sus fórmulas para no lavar nuestros cuerpos con ingredientes “sucios” tóxicamente hablando. Hay un sitio web que recomiendo mucho y que puede traducirse al español: Skin Deep aquí se puede consultar prácticamente todos los productos que fabrican las transnacionales y que se venden en casi todo el mundo.

Una rutina de limpieza libre de químicos tóxicos consiste en lo siguiente:

  1. El baño deberá ser diario y de preferencia por la mañana y por la noche.
  2. El jabón debe ser neutro, sin triclosán (antibacterial) y de preferencia sin colorante ni aromatizante artificial. Elaborado a base de aceites en lugar de sebo animal. Checa muy bien las etiquetas de marca de jabón que pondrás a disposición de tu familia.
  3. El shampoo para el cabello deberá ser libre de sulfatos y parabenos.
  4. Un buen consejo para neutralizar las bacterias que viven en la piel de nuestras axilas y que provocan la fermentación del sudor es usar vinagre blanco disuelto en agua en partes iguales como rutina de limpieza en la regadera. Aplica sobre tus axilas la solución de vinagre con la ayuda de un estropajo suave antes o después de haberlas enjabonado y enjuaga muy bien.
  5. Al salir de la regadera, seca muy bien tus axilas antes de vestirte y usa un desodorante natural libre de químicos tóxicos como el aluminio, triclosán y parabenos.
  6. El uso de telas de composición artificial (como el nylon y el poliester) cerca de la zona de las axilas favorece el mal olor. Usa fibras naturales como el algodón y el lino.
  7. La bacteria que causa el mal olor bajo las axilas queda impregnada en la tela que está justo en esa zona. Así que, a veces, no basta con la simple lavada para eliminar el olor a sudor en la ropa de la familia. Aquí la recomendación es el “pre-lavado” colocando una pasta de vinagre con bicarbonato o con borax sobre la blusa o camisa en la zona que contacta con nuestras axilas. Talla suavemente y deja reposar unos minutos. Después de esto ya puedes poner la prenda en la lavadora o terminar con su lavado de forma manual.

En conclusión: elige un desodorante libre de parabenos, triclosán y alumnio para que tú y tu familia lo puedan usar con toda tranquilidad. IMMI Desodorante solo tiene ingredientes naturales y elimina el mal olor sin dañar tu salud.

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