Yo creo que más de una vez a todos nos ha pasado que un día se nos olvida ponernos desodorante. Cuando nos damos cuenta ya estamos lejos de casa y oliendo a chivo.

Cuando eso sucede, ni lavándonos con agua en un lavamanos podemos salir del apuro… El olor a sudor se queda impregnado y no desaparece hasta que no lavamos la axila profusamente con agua y con jabón en la regadera.

Si solo te pones agua en la emergencia, quedará un olor a rancio muy desagradable.

Si te aplicas perfume o desodorante sobre la axila “olorosa” el resultado será peor. Recuerda el dicho popular de que lo que huele mal, perfumado huele peor.

Un buen remedio puede ser que te talles con suavidad la axila con una toalla húmeda…seques MUY bien y luego te apliques un poco de jugo de limón.