Inocencia García, mejor conocida como “Chenchita”, es originaria de Yahualica, Jalisco.

Guerrera de mil batallas, entre ellas el cáncer de mama. Perdió a dos de sus tres hijos en forma trágica y pudo resurgir de estas pérdidas como el ave fénix, según sus palabras, porque se puso a escribir. Si… fue editora de una revista histórica cultural costumbrista de nombre RAICES con información de Yahualica y de Nochistlán , Zacatecas. Esto era lo que hacía, antes de ser diagnosticada con cáncer de mama en el 2014.

“Al cáncer le debo muchas cosas, como el que me di cuenta que había mucha gente que me quiere y no me había percatado. El cáncer ha ido acomodando muchas cosas en mí y en mi familia. Hoy entiendo que Dios no nos manda el cáncer, lo permite para abrirnos la posibilidad de vivir de una manera diferente. Yo tenía una relación muy ríspida con mi hija. Ahora la recuperé”.

“Me siento muy fortalecida, siento que si he logrado llegar hasta aquí, puedo lograr lo que sea, siempre y cuando el de arriba sea mi cómplice y siempre y cuando lo que haga sea en beneficio mío y de los demás”.

“Cuando todo esto termine, quiero abrir una clínica en Yahualica, de terapias alternativas para ayudar a las personas que tenemos una enfermedad crónica, un lugar que este cerca de un río…he descubierto que cuando te sientes muy tensa y tienes un problema emocional, con tan solo ver y escuchar el agua, te calmas. No tengo el dinero, pero tengo el sueño de hacerlo”.

Mientras esa fecha llega, Inocencia vive temporalmente en el Albergue de Galilea 2000, A.C.contagiando a todos con su espíritu alegre y conmueve con su voz que al cantar se parece a la de Lola Beltrán. Ah! y esta escribiendo un libro bajo el titulo: El cáncer y yo.

Inocencia tiene muchas historias que compartirnos como su incursión en la política en su pueblo natal ; su encuentro y amistad con Jesús en los momentos más difíciles de su tratamiento y cuando su compañero de vida la abandonó al saber de su diagnóstico y se fue a vivir a los Estados Unidos: “Se fue a buscar blanquillos”, me dijo Chenchita… y no ha regresado.

Inocencia sintió unas bolitas en su seno izquierdo desde el 2012, pero no fue sino hasta marzo del 2014 que fue diagnosticada. A pesar de que fue al médico inmediatamente que las sintió, fue mal diagnosticada en tres ocasiones. Los primeros gastos luego de que le dijeron finalmente que tenía cáncer y que tenía que irse de urgencia al hospital Civil de Guadalajara fueron costeados por el Presidente Municipal de Yahualica, Jalisco. José Luis Iñiguez Gámez.

Han pasado los meses y ya ha recibido 8 quimioterapias y la cirugía de la mastectomía. Ya terminó con sus radiaciones pero aun trae la piel muy quemada. Le darán de alta en 5 años y mientras tanto le están dando una pastilla que es un inhibidor hormonal.

“Cuando me dijeron que tenía cáncer yo tuve mucho coraje. En las dos primeras quimioterapias me sentí tan mal que decidí suspenderlas. Así que recurrí a remedios naturales, a la medicina alternativa: jugo terapia, apiterapia. Pero un médico amigo de Yahualica me convenció de regresar a la medicina alópata, pero sin dejar los remedios naturales. Recibí miel, polen, propóleo y piquetes de abejas. Tenía el pecho bien aporreado de piquetes de abeja. Yo creo que eso hizo que las defensas nunca se me bajaran durante todo mi tratamiento, no requerí de plaquetas y gracias a la jugo terapia tampoco perdí ni un kilo, ni un gramo. La médica oncóloga del Hospital Civil la Dra. Sagame no lo podía creer. También tomo homeopatía y uso imanes”

“Poco a poco fui recobrando el ánimo. Cuando andaba por el pueblo, me arreglaba mucho y me ponía mis turbantes. La gente me decía: Te ves más guapa que antes cuando tenías cabello. Aprendí a maquillarme, a acomodarme los turbantes. Mi hija vive en Seattle, Washington y no pudo acompañarme durante mi tratamiento. Así que me ponía lo más guapa que podía y me sacaba fotos para enviárselas para que ella no estuviera preocupada por mi”

“Me maquillo y sonrío porque la enfermedad no me robó la sonrisa”

Cuando yo perdí a mis hijos tuve que recurrir a un psicólogo y el mejor psicólogo que me encontré fue un sacerdote. El me enseñó a meditar, a hacer ejercicios de respiración para la meditación profunda; me enseñó a regresar al vientre de mi madre y a curar heridas y a revivir momentos bonitos que pase con mis hijos.

Y fue en esos momentos de profunda meditación cuando me encontré con Cristo. Desde entonces, puedo verlo en mi interior, lo abrazo, hago bromas con él y lo siento vivo.

Él me dijo – “¿Crees que te puedo curar? SI, “¿Crees que puedo sacar de tu pecho esos tumores?” SI. Pero cuando lo vi bien…él estaba igual que yo, sin cabello, sin cejas, sin pestañas, con los labios partidos, con las manos arrugadas, con la piel arrugada por las quimios. Y le dije “ ¿Cómo crees que después de verte así, que te solidarizas conmigo y que vives mi experiencia dolorosa yo voy a ser capaz de decirte que me cures de la noche a la mañana?”…”Te lo digo de todo corazón Jesús: has lo que quieras…nada más dame fuerza para aceptar y seguir tu voluntad”.

Me abrazó y me dijo: “Me gusta mucho que no me pidas con angustia y con ansiedad que te cure. Me gusta mucho que pacientemente esperes todo el proceso de tu curación. Si yo te curo, vas a salir a la calle presumiendo que te hice un milagro y te vas a volver muy soberbia. Si yo te lo dejo, te vas a volver humilde y sencilla. Este cáncer va a hacer que vivas experiencias maravillosas y enriquecedoras”.

” Tú no sabes que cuando sales a la calle y la gente te ve caminar con garbo, alegría y sonriente…cuando solamente tú y yo sabemos qué nos duele, cuando yo sé que estas chorreando de sudor porque te duele el hígado, porque te duelen los riñones, porque te duele el estómago y sin embargo vas caminando por la calle sonriente…tú no sabes la de personas que han cambiado porque te ven así…tú no sabes la de gracias que le traes a los demás por tu enfermedad…basta que te vean pasar para que derrames gracias…si yo te quito el cáncer le quito a los demás todas las gracias que tu derramas”.

Pues entonces que siga, le dije…nada mas dame mucha fortaleza. Entonces me respondió: “ Yo te prometo que si tú no me dejas, voy a estar contigo todo el proceso”. Y cumplió su promesa…estuvo conmigo todas las quimios. ¿Sabes cómo? Cada vez que estaba recibiendo la quimioterapia, “casualmente” llegaba una ministra a darme la comunión. Estuvo conmigo sacramentalmente, nunca estuve sola.

Actualización agosto 2015: Copio estas palabras de la pagina Facebook de Inocencia Garcia Mejia: “DESPUÉS DE ESTUDIOS DE TÓRAX, DE VIENTRE, DE QUÍMICA SANGUÍNEA, MAMOGRAFÍA, ULTRASONIDO, Y ETC. ETC…. ME DIJERON ¡FELICIDADES SEÑORA! ESTÁ LIBRE DE CÁNCER, ¡¡¡LIBRE DE CÁNCER!!! ¡AJUA! ¡¡¡YUPIIII!!! ¡URRRA! LIBRE DE CÁNCER”.

Y Luego parte de la siguiente reflexión que también copio de su página:

“Ya la barquilla ha llegado al puerto…
La lucha la ha dejado muy maltrecha, se le astilló la coraza, le faltan algunas tablas a la escotilla, un pedazo a la proa, la popa está casi destrozada, en algunas tormentas el casco amenazo con partir en dos la nave, la base hizo agua en muchas ocasiones y hubo peligro de naufragio… las velas están quemadas por el sol y rasgadas por el viento de la tempestad. Costará tiempo, trabajo y paciencia repararla, pero con mucho animo la volveremos a dejar como nueva, hay que usar mucha brea, la brea del amor, para que cruce los mares fortalecida y feliz, mares más tranquilos y saludables.

Un nuevo viaje nos espera, en el que me acompañarán el canto de las gaviotas y el giro travieso de los delfines”.

FELICIDADES INOCENCIA!!!