El sudor es el líquido que eliminamos a través de la piel cuando sudamos, está compuesto principalmente de agua, pero también contiene pequeñas cantidades de electrolitos y minerales, siendo el principal el Cloruro de Sodio (NaCl). Este líquido es producido por las glándulas sudoríparas localizadas en las capas profundas de la piel.

¿Alguna vez te dijo tu mamá que te lavaras muy bien detrás de las orejas? no era por molestarte, la sabiduría popular heredada a través de generaciones tiene su razón de ser, hay tres puntos en nuestro rostro que al sudar, aunque sea muy poco, provocan un olor desagradable:

  • detras de las orejas
  • en la comisura labial
  • en los párpados

¿Sabías esto sobre el sudor?

Tenemos dos glándulas que producen el sudor de nuestro cuerpo, unas son las responsables de cubrir nuestro cuerpo de sudor para ayudarnos a regular nuestra temperatura y a eliminar toxinas y se llaman ECRINAS…el agua que sale de ellas no produce ningún olor y tenemos millones de ellas distribuidas por todo nuestro cuerpo.

Las glándulas ecrinas:

  • Están diseminadas por todo el cuerpo
  • Se encuentran en mayor cantidad en en palmas de manos, pies y en la parte frontal de la cara
  • Tenemos alrededor de 2 a 4 millones repartidas por todo el cuerpo, unas 600 por centímetro cuadrado de piel
  • Son como una especie de espaguetti muy fino y enrollado que están bajo la epidermis y desembocan en nuestra piel por medio de un orificio milimétrico llamado poro.
  • En condiciones normales de reposo podemos excretar un litro de sudor y en situaciones de extremo ejercicio, hasta ¡10 litros!

El mal olor no es por culpa de las glándulas ecrinas

Las glándulas apocrinas

Las responsables del mal olor se llaman APOCRINAS y están distribuidas y en mayor concentración en puntos estratégicos en diferentes partes de nuestro cuerpo: axilas, periné o zona genital, areola, parpados, comisura labial, conducto auditivo externo y en menor cantidad en el cuero cabelludo.

  • Se encuentran localizadas en toda la superficie de la piel, pero es en la pubertad cuando hacen su entrada triunfal aumentando de tamaño por estímulo hormonal y al llegar a la edad adulta quedan confinadas en axilas, areolas, conducto auditivo externo, párpados y borde bermellón de los labios así como la zona genital o pélvica.
  • Su función aún no está determinada en los humanos, aunque son parte importante de la comunicación olfatoria. En los animales su función es la de producir feromonas que son las protagonistas en el comportamiento sexual y de marcación de territorio.
  • ¡El sudor apocrino es inodoro y estéril! ¿Por qué entonces olemos a “chivo” cuando sudamos en exceso? Porque al salir por los poros, el sudor se pone en contacto con nuestra piel donde hay una descomposición debida a las bacterias que habitan en la epidermis y de ahí viene el olor a rancio penetrante y a transpiración que se hace más grave si no hay una adecuada higiene de nuestro cuerpo y ropa.

Lavarnos la cara a profundidad ya sea durante el baño o bien cuando lo hacemos en el lavamanos eliminará ese olor característico que no es precisamente el que viene de la axila o de la zona del periné.

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