Quiénes Somos

Quiénes
somos

La línea de productos de aseo y cuidado personal de Immi México, encabezada por nuestro reconocido desodorante, nació de la inquietud acerca de qué estaba poniendo sobre mi piel y la de mi familia todos los días.

Hace 14 años comencé a cuestionarme con qué estaban elaborados los productos con que limpiaba mi casa y mi cuerpo. Entonces comencé a llevar un estilo de vida anticáncer. Hasta antes del 2006, no sabía que se podía vivir así. Mi mamá murió de esa enfermedad muy joven y, de alguna manera, todo comenzó a cobrar sentido.

Así fue como emprendí un viaje de reconexión con un estilo de vida simple y natural por medio de mucho estudio, investigación y práctica. La vida en casa dio un giro de 360 grados. Aprendí a leer etiquetas y a elegir las opciones más saludables. En 2013 fundé mi marca Verde a la Mexicana, con la cual empecé a dar educación ambiental por medio de talleres presenciales y en línea, así como visitas a diversas instituciones educativas.

Tras ello, di otro paso: aprendí poco a poco a hacer mis propios productos y fue así como, en la cocina de mi casa, nació el desodorante corporal que más tarde se llamaría immi®.

Al mismo tiempo me uní a grupos de apoyo para pacientes oncológicos de escasos recursos del Hospital Civil de Guadalajara en la asociación Galilea 2000 A.C. Ahí me di cuenta de la gran necesidad de apoyo tanto emocional como económico de la población más vulnerable de nuestro país y decidí que debía hacer algo al respecto.

En Galilea 2000 A.C. me invitaron a hacer de mi desodorante casero un producto con causa.

Nunca creí que fuera a tener tanto éxito. El nombre immi®, que es el sonido del diminutivo cariñoso de la palabra “madre” en arameo, quedó como un homenaje a mi mamá.

Ahora la familia de productos ha crecido y podemos ofrecer diversos limpiadores para las necesidades del cuerpo, libres de químicos tóxicos y elaborados de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. Puedo asegurar que es muy difícil encontrar en el supermercado o la farmacia productos comerciales que contengan ingredientes con el grado de pureza con el cual estamos comprometidos.

Siempre pensé que los productos de la familia immi® estaban destinados a llegar a las manos de consumidores éticos, preocupados por su salud y por el medio ambiente. ¡Pero en immi® hemos ido más allá! Tenemos un compromiso social muy fuerte que, incluso, fue el motivo que encendió la mecha para adentrarnos en la aventura de ser microempresarios: apoyar a enfermos oncológicos, hombres, mujeres y niños pacientes del Hospital Civil de Guadalajara.

Con el paso de los años, hemos ampliado el espectro de apoyos conforme se han presentado las circunstancias.

La línea de productos de aseo y cuidado personal de immi® México, encabezada por nuestro reconocido desodorante, nació de la inquietud acerca de qué estaba poniendo sobre mi piel y la de mi familia todos los días.

Hace 14 años comencé a cuestionarme con qué estaban elaborados los productos con que limpiaba mi casa y mi cuerpo. Entonces comencé a llevar un estilo de vida anticáncer. Hasta antes del 2006, no sabía que se podía vivir así. Mi mamá murió de esa enfermedad muy joven y, de alguna manera, todo comenzó a cobrar sentido.

Así fue como emprendí un viaje de reconexión con un estilo de vida simple y natural por medio de mucho estudio, investigación y práctica. La vida en casa dio un giro de 360 grados. Aprendí a leer etiquetas y a elegir las opciones más saludables. En 2013 fundé mi marca Verde a la Mexicana, con la cual empecé a dar educación ambiental por medio de talleres presenciales y en línea, así como visitas a diversas instituciones educativas.

Tras ello, di otro paso: aprendí poco a poco a hacer mis propios productos y fue así como, en la cocina de mi casa, nació el desodorante corporal que más tarde se llamaría immi®.

Al mismo tiempo me uní a grupos de apoyo para pacientes oncológicos de escasos recursos del Hospital Civil de Guadalajara en la asociación Galilea 2000 A.C. Ahí me di cuenta de la gran necesidad de apoyo tanto emocional como económico de la población más vulnerable de nuestro país y decidí que debía hacer algo al respecto.

En Galilea 2000 A.C. me invitaron a hacer de mi desodorante casero un producto con causa.

Nunca creí que fuera a tener tanto éxito. El nombre immi®, que es el sonido del diminutivo cariñoso de la palabra “madre” en arameo, quedó como un homenaje a mi mamá.

Ahora la familia de productos ha crecido y podemos ofrecer diversos limpiadores para las necesidades del cuerpo, libres de químicos tóxicos y elaborados de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. Puedo asegurar que es muy difícil encontrar en el supermercado o la farmacia productos comerciales que contengan ingredientes con el grado de pureza con el cual estamos comprometidos.

Siempre pensé que los productos de la familia immi® estaban destinados a llegar a las manos de consumidores éticos, preocupados por su salud y por el medio ambiente. ¡Pero en immi® hemos ido más allá! Tenemos un compromiso social muy fuerte que, incluso, fue el motivo que encendió la mecha para adentrarnos en la aventura de ser microempresarios: apoyar a enfermos oncológicos, hombres, mujeres y niños pacientes del Hospital Civil de Guadalajara.

Con el paso de los años, hemos ampliado el espectro de apoyos conforme se han presentado las circunstancias.

Tal fue el caso de los sismos de 2017. Estos eventos nos conmovieron hasta lo más profundo y, con mucho esfuerzo, pudimos donar dos viviendas en el Estado de México y otra en Oaxaca mediante la fundación Vamos a Dar A.C.

También hemos apoyado a campesinos en dos cosechas, en la construcción de un monasterio, así como a un grupo de religiosas que atienden niños en extrema pobreza con el pago de una camioneta y ayuda mensual desde 2014.

Durante dos años, apoyamos mensualmente a Fundación Tu Ayuda Integra y Apoya a la Recuperación Infantil A.C. (TAIYARI) al hacernos cargo al 100 % de dos cirugías para pequeños con cardiopatía congénita.

Asimismo, hemos contribuido a Mayama A.C., la cual atiende a niños en situación de calle. Durante tres años, contaron con nuestros donativos mensuales.

De la misma manera, hemos estado presentes cada vez que el Dr. Sergio Gallegos (piso 7 del Nuevo Hospital Civil) ha necesitado nuestro soporte para la compra de PICC para quimioterapia pediátrica, así como para Alejandro Barbosa, de Asociación Campeones de la Vida NR A.C. (Nariz Roja), a quien hemos apoyado en sus diferentes campañas para medicamentos oncológicos.

Además de todo lo anterior, nuestro principal compromiso ha sido y seguirá siendo la causa del cáncer por medio de Galilea 2000 A.C. (Ver cómo hemos apoyado a Galilea 2000 A.C)

Toda esta ayuda no sería posible sin el apoyo entusiasta de nuestra red de distribuidores y de nuestros leales clientes.

La familia immi® va creciendo, cada día llegamos a más rincones del país y nuestro grupo de distribuidores se multiplica. Ahora comparto con un maravilloso equipo de trabajo un armonioso espacio llamado EL LABORATORIO.

Estamos en un momento especial en el cual la innovación empresarial va de la mano con la salud, la higiene, el cuidado ambiental y la responsabilidad social. En immi®, esos son nuestros pilares. Estamos felices por la gran oportunidad de seguir trabajando para nuestro querido México.

Lucia Moreno Valenzuela
Fundadora immi® México

La línea de productos de aseo y cuidado personal de immi® México, encabezada por nuestro reconocido desodorante, nació de la inquietud acerca de qué estaba poniendo sobre mi piel y la de mi familia todos los días.

Hace 14 años comencé a cuestionarme con qué estaban elaborados los productos con que limpiaba mi casa y mi cuerpo. Entonces comencé a llevar un estilo de vida anticáncer. Hasta antes del 2006, no sabía que se podía vivir así. Mi mamá murió de esa enfermedad muy joven y, de alguna manera, todo comenzó a cobrar sentido.

Así fue como emprendí un viaje de reconexión con un estilo de vida simple . La vida en casa dio un giro de 360 grados. Aprendí a leer etiquetas y a elegir las opciones más saludables. En 2013 fundé mi marca Verde a la Mexicana, con la cual empecé a dar educación ambiental por medio de talleres presenciales y en línea, así como visitas a diversas instituciones educativas.

Tras ello, di otro paso: aprendí poco a poco a hacer mis propios productos y fue así como, en la cocina de mi casa, nació el desodorante corporal que más tarde se llamaría immi®.

Al mismo tiempo me uní a grupos de apoyo para pacientes oncológicos de escasos recursos del Hospital Civil de Guadalajara en la asociación Galilea 2000 A.C. Ahí me di cuenta de la gran necesidad de apoyo tanto emocional como económico de la población más vulnerable de nuestro país y decidí que debía hacer algo al respecto.

En Galilea 2000 A.C. me invitaron a hacer de mi desodorante casero un producto con causa.

Nunca creí que fuera a tener tanto éxito. El nombre immi®, que es el sonido del diminutivo cariñoso de la palabra “madre” en arameo, quedó como un homenaje a mi mamá.

Ahora la familia de productos ha crecido y podemos ofrecer diversos limpiadores para las necesidades del cuerpo, libres de químicos tóxicos y elaborados de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. Puedo asegurar que es muy difícil encontrar en el supermercado o la farmacia productos comerciales que contengan ingredientes con el grado de pureza con el cual estamos comprometidos.

IMMI MÉXICO tiene un compromiso social muy fuerte de hecho, fue el motivo que encendió la mecha para adentrarnos en la aventura de ser microempresarios: apoyar a enfermos oncológicos, hombres, mujeres y niños pacientes del Hospital Civil de Guadalajara.

Con el paso de los años, hemos ampliado el espectro de apoyos conforme se han presentado las circunstancias.

La línea de productos de aseo y cuidado personal de immi® México, encabezada por nuestro reconocido desodorante, nació de la inquietud acerca de qué estaba poniendo sobre mi piel y la de mi familia todos los días.

Hace 14 años comencé a cuestionarme con qué estaban elaborados los productos con que limpiaba mi casa y mi cuerpo. Entonces comencé a llevar un estilo de vida anticáncer. Hasta antes del 2006, no sabía que se podía vivir así. Mi mamá murió de esa enfermedad muy joven y, de alguna manera, todo comenzó a cobrar sentido.

Así fue como emprendí un viaje de reconexión con un estilo de vida simple y natural por medio de mucho estudio, investigación y práctica. La vida en casa dio un giro de 360 grados. Aprendí a leer etiquetas y a elegir las opciones más saludables. En 2013 fundé mi marca Verde a la Mexicana, con la cual empecé a dar educación ambiental por medio de talleres presenciales y en línea, así como visitas a diversas instituciones educativas.

Tras ello, di otro paso: aprendí poco a poco a hacer mis propios productos y fue así como, en la cocina de mi casa, nació el desodorante corporal que más tarde se llamaría immi®.

Al mismo tiempo me uní a grupos de apoyo para pacientes oncológicos de escasos recursos del Hospital Civil de Guadalajara en la asociación Galilea 2000 A.C. Ahí me di cuenta de la gran necesidad de apoyo tanto emocional como económico de la población más vulnerable de nuestro país y decidí que debía hacer algo al respecto.

En Galilea 2000 A.C. me invitaron a hacer de mi desodorante casero un producto con causa.

Nunca creí que fuera a tener tanto éxito. El nombre immi®, que es el sonido del diminutivo cariñoso de la palabra “madre” en arameo, quedó como un homenaje a mi mamá.

Ahora la familia de productos ha crecido y podemos ofrecer diversos limpiadores para las necesidades del cuerpo, libres de químicos tóxicos y elaborados de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. Puedo asegurar que es muy difícil encontrar en el supermercado o la farmacia productos comerciales que contengan ingredientes con el grado de pureza con el cual estamos comprometidos.

Siempre pensé que los productos de la familia immi® estaban destinados a llegar a las manos de consumidores éticos, preocupados por su salud y por el medio ambiente. ¡Pero en immi® hemos ido más allá! Tenemos un compromiso social muy fuerte que, incluso, fue el motivo que encendió la mecha para adentrarnos en la aventura de ser microempresarios: apoyar a enfermos oncológicos, hombres, mujeres y niños pacientes del Hospital Civil de Guadalajara.

Con el paso de los años, hemos ampliado el espectro de apoyos conforme se han presentado las circunstancias.

Tal fue el caso de los sismos de 2017. Estos eventos nos conmovieron hasta lo más profundo y, con mucho esfuerzo, pudimos donar dos viviendas en el Estado de México y otra en Oaxaca mediante la fundación Vamos a Dar A.C.

También hemos apoyado a campesinos en dos cosechas, en la construcción de un monasterio, así como a un grupo de religiosas que atienden niños en extrema pobreza con el pago de una camioneta y ayuda mensual desde 2014.

Durante dos años, apoyamos mensualmente a Fundación Tu Ayuda Integra y Apoya a la Recuperación Infantil A.C. (TAIYARI) al hacernos cargo al 100 % de dos cirugías para pequeños con cardiopatía congénita.

Asimismo, hemos contribuido a Mayama A.C., la cual atiende a niños en situación de calle. Durante tres años, contaron con nuestros donativos mensuales.

De la misma manera, hemos estado presentes cada vez que el Dr. Sergio Gallegos (piso 7 del Nuevo Hospital Civil) ha necesitado nuestro soporte para la compra de PICC para quimioterapia pediátrica, así como para Alejandro Barbosa, de Asociación Campeones de la Vida NR A.C. (Nariz Roja), a quien hemos apoyado en sus diferentes campañas para medicamentos oncológicos.

Además de todo lo anterior, nuestro principal compromiso ha sido y seguirá siendo la causa del cáncer por medio de Galilea 2000 A.C.

Toda esta ayuda no sería posible sin el apoyo entusiasta de nuestra red de distribuidores y de nuestros leales clientes.

La familia immi® va creciendo, cada día llegamos a más rincones del país y nuestro grupo de distribuidores se multiplica. Ahora comparto con un maravilloso equipo de trabajo un armonioso espacio llamado EL LABORATORIO.

Estamos en un momento especial en el cual la innovación empresarial va de la mano con la salud, la higiene, el cuidado ambiental y la responsabilidad social. En immi®, esos son nuestros pilares. Estamos felices por la gran oportunidad de seguir trabajando para nuestro querido México.

Lucia Moreno Valenzuela
Fundadora immi® México

Tal fue el caso de los sismos de 2017. Estos eventos nos conmovieron hasta lo más profundo y, con mucho esfuerzo, pudimos donar dos viviendas en el Estado de México y otra en Oaxaca mediante la fundación Vamos a Dar A.C.

También hemos apoyado a campesinos en dos cosechas, en la construcción de un monasterio, así como a un grupo de religiosas que atienden niños en extrema pobreza con el pago de una camioneta y ayuda mensual desde 2014.

Durante dos años, apoyamos mensualmente a Fundación Tu Ayuda Integra y Apoya a la Recuperación Infantil A.C. (TAIYARI) al hacernos cargo al 100 % de dos cirugías para pequeños con cardiopatía congénita.

Asimismo, hemos contribuido a Mayama A.C., la cual atiende a niños en situación de calle. Durante tres años, contaron con nuestros donativos mensuales.

De la misma manera, hemos estado presentes cada vez que el Dr. Sergio Gallegos (piso 7 del Nuevo Hospital Civil) ha necesitado nuestro soporte para la compra de PICC para quimioterapia pediátrica, así como para Alejandro Barbosa, de Asociación Campeones de la Vida NR A.C. (Nariz Roja), a quien hemos apoyado en sus diferentes campañas para medicamentos oncológicos.

Además de todo lo anterior, nuestro principal compromiso ha sido y seguirá siendo la causa del cáncer por medio de Galilea 2000 A.C.


Toda esta ayuda no sería posible sin el apoyo entusiasta de nuestra red de distribuidores que hoy suman 850 y de nuestros leales clientes.

La familia immi® va creciendo, cada día llegamos a más rincones del país y nuestro grupo de distribuidores se multiplica. Ahora comparto con un maravilloso equipo de trabajo un armonioso espacio llamado EL LABORATORIO.

Estamos en un momento especial en el cual la innovación empresarial va de la mano con la salud, la higiene, el cuidado ambiental y la responsabilidad social. En immi®, esos son nuestros pilares. Estamos felices por la gran oportunidad de seguir trabajando para nuestro querido México.

La línea de productos de aseo y cuidado personal de Immi México, encabezada por nuestro reconocido desodorante, nació de la inquietud acerca de qué estaba poniendo sobre mi piel y la de mi familia todos los días.

Hace 14 años comencé a cuestionarme con qué estaban elaborados los productos con que limpiaba mi casa y mi cuerpo. Entonces comencé a llevar un estilo de vida anticáncer. Hasta antes del 2006, no sabía que se podía vivir así. Mi mamá murió de esa enfermedad muy joven y, de alguna manera, todo comenzó a cobrar sentido.

Así fue como emprendí un viaje de reconexión con un estilo de vida simple y natural por medio de mucho estudio, investigación y práctica. La vida en casa dio un giro de 360 grados. Aprendí a leer etiquetas y a elegir las opciones más saludables. En 2013 fundé mi marca Verde a la Mexicana, con la cual empecé a dar educación ambiental por medio de talleres presenciales y en línea, así como visitas a diversas instituciones educativas.

Tras ello, di otro paso: aprendí poco a poco a hacer mis propios productos y fue así como, en la cocina de mi casa, nació el desodorante corporal que más tarde se llamaría immi®.

Al mismo tiempo me uní a grupos de apoyo para pacientes oncológicos de escasos recursos del Hospital Civil de Guadalajara en la asociación Galilea 2000 A.C. Ahí me di cuenta de la gran necesidad de apoyo tanto emocional como económico de la población más vulnerable de nuestro país y decidí que debía hacer algo al respecto.

En Galilea 2000 A.C. me invitaron a hacer de mi desodorante casero un producto con causa.

Nunca creí que fuera a tener tanto éxito. El nombre immi®, que es el sonido del diminutivo cariñoso de la palabra “madre” en arameo, quedó como un homenaje a mi mamá.

Ahora la familia de productos ha crecido y podemos ofrecer diversos limpiadores para las necesidades del cuerpo, libres de químicos tóxicos y elaborados de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. Puedo asegurar que es muy difícil encontrar en el supermercado o la farmacia productos comerciales que contengan ingredientes con el grado de pureza con el cual estamos comprometidos.

Siempre pensé que los productos de la familia immi® estaban destinados a llegar a las manos de consumidores éticos, preocupados por su salud y por el medio ambiente. ¡Pero en immi® hemos ido más allá! Tenemos un compromiso social muy fuerte que, incluso, fue el motivo que encendió la mecha para adentrarnos en la aventura de ser microempresarios: apoyar a enfermos oncológicos, hombres, mujeres y niños pacientes del Hospital Civil de Guadalajara.

Con el paso de los años, hemos ampliado el espectro de apoyos conforme se han presentado las circunstancias.

La línea de productos de aseo y cuidado personal de Immi México, encabezada por nuestro reconocido desodorante, nació de la inquietud acerca de qué estaba poniendo sobre mi piel y la de mi familia todos los días.

Hace 14 años comencé a cuestionarme con qué estaban elaborados los productos con que limpiaba mi casa y mi cuerpo. Entonces comencé a llevar un estilo de vida anticáncer. Hasta antes del 2006, no sabía que se podía vivir así. Mi mamá murió de esa enfermedad muy joven y, de alguna manera, todo comenzó a cobrar sentido.

Así fue como emprendí un viaje de reconexión con un estilo de vida simple y natural por medio de mucho estudio, investigación y práctica. La vida en casa dio un giro de 360 grados. Aprendí a leer etiquetas y a elegir las opciones más saludables. En 2013 fundé mi marca Verde a la Mexicana, con la cual empecé a dar educación ambiental por medio de talleres presenciales y en línea, así como visitas a diversas instituciones educativas.

Tras ello, di otro paso: aprendí poco a poco a hacer mis propios productos y fue así como, en la cocina de mi casa, nació el desodorante corporal que más tarde se llamaría immi®.

Al mismo tiempo me uní a grupos de apoyo para pacientes oncológicos de escasos recursos del Hospital Civil de Guadalajara en la asociación Galilea 2000 A.C. Ahí me di cuenta de la gran necesidad de apoyo tanto emocional como económico de la población más vulnerable de nuestro país y decidí que debía hacer algo al respecto.

En Galilea 2000 A.C. me invitaron a hacer de mi desodorante casero un producto con causa.

Nunca creí que fuera a tener tanto éxito. El nombre immi®, que es el sonido del diminutivo cariñoso de la palabra “madre” en arameo, quedó como un homenaje a mi mamá.

Ahora la familia de productos ha crecido y podemos ofrecer diversos limpiadores para las necesidades del cuerpo, libres de químicos tóxicos y elaborados de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. Puedo asegurar que es muy difícil encontrar en el supermercado o la farmacia productos comerciales que contengan ingredientes con el grado de pureza con el cual estamos comprometidos.

Siempre pensé que los productos de la familia immi® estaban destinados a llegar a las manos de consumidores éticos, preocupados por su salud y por el medio ambiente. ¡Pero en immi® hemos ido más allá! Tenemos un compromiso social muy fuerte que, incluso, fue el motivo que encendió la mecha para adentrarnos en la aventura de ser microempresarios: apoyar a enfermos oncológicos, hombres, mujeres y niños pacientes del Hospital Civil de Guadalajara.

Con el paso de los años, hemos ampliado el espectro de apoyos conforme se han presentado las circunstancias.

Lucia Moreno Valenzuela
Fundadora immi® México
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